Tratamientos

En ARPOM, realizamos un tratamiento específico para la superar cada adicción. Comenzamos tratando en una primera una fase la desintoxicación o interrupción del consumo y en una segunda de deshabituación, donde el objetivo es evitar las recaídas. Ofrecemos un tratamiento individualizado, que se ajusta a las características y necesidades de cada paciente.
La adicción es una enfermedad mental según la OMS. Puede darse un diagnóstico de adicción cuando:

  • Cada vez se necesita más cantidad de sustancia para conseguir el mismo efecto.
  • Si se deja de consumir se produce síndrome de abstinencia y como consecuencia cambios de humor o agresividad.

 

A diferencia de los simples hábitos o influencias consumistas, las adicciones son “dependencias” que trae consigo graves consecuencias en la vida real que deterioran, afectan negativamente, y destruyen relaciones, salud (física y mental), además de la capacidad de funcionar de manera efectiva.
En la actualidad se acepta como adicción, cualquier actividad que el individuo no sea capaz de controlar, que lo lleve a conductas compulsivas y destructivas y perjudique su calidad de vida, como por ejemplo puede existir, adicción al sexo, al juego (ludopatía), a la pornografía, a la televisión, a las nuevas tecnologías (tecnofilia), entre muchas más…

El alcohol es la droga más consumida en nuestro entorno sociocultural, de la que más se abusa y la que más problemas sociales y sanitarios causa. Capaz de producir dependencia, tanto física, por su uso continuado, dando lugar a un aumento de la tolerancia (quien bebe necesita cada vez cantidades mayores de alcohol para conseguir los mismos efectos). La adicción alcohólica requiere una atención cuidadosa impartida por personal cualificado dado que el síndrome de abstinencia precisa un cuidado de técnicos especializados.

Es un depresor del sistema nervioso central que adormece progresivamente el funcionamiento de los centros cerebrales superiores, produciendo desinhibición conductual y emocional. No es un estimulante, como a veces se cree: la euforia inicial que provoca se debe a que su primera acción inhibidora se produce sobre los centros cerebrales responsables del autocontrol.

La existencia de esta depedencia de alcohol en una persona, es decir, cuando tomar una copa se convierte en una necesidad, es lo que denominamos alcoholismo.

Los principales efectos que provoca son:

A corto plazo

– Irritación del estómago

– Trastornos de la visión

– Descoordinación del movimiento y el equilibrio

– Dificultad en el habla

– Sueño y abatimiento o irritabilidad

– Náuseas, vómitos y dolores de cabeza

– Disminución de la capacidad de concentración.

A largo plazo.

Se pueden producir daños en:

– Sistema digestivo (úlceras, enfermedades hepáticas)

– Sistema endocrino-reproductivo (disminución de la libido, impotencia, trastornos de la menstruación en la mujer)

– Sistema respiratorio (laringitis, bronquitis y neumonía)

– Sistema muscular (miopatías agudas y crónicas)

– Sistema neurológico (temblores en músculos de la boca y cara y crisis epilépticas)

– Sistema cardiovascular (hipertensión y anemias)

– Síntomas psicopatológicos (desorientación espacio-temporal, trastornos de la memoria y síndromes paranoides, alucinaciones auditivas)

 

¿COMO ACTUAR?

Si crees que tienes un problema o sospechas que un familiar padece adicción al alcohol, lo mas importante es acudir a profesionales para recibir el diagnostico adecuado. En el caso de necesitar una desintoxicación, hay que saber que se requiere de supervisión médica, ya que si una persona adicta abandona el consumo de una manera drástica, sufrirá un síndrome de abstinencia grave, con temblor, sudoración, taquicardia y ansiedad.

EVITE

– Utilizar remedios caseros: esconder o vaciar las botellas, evadir situaciones donde haya alcohol, etc.

– Poner en entredicho sus sentimientos, frases como “si nos quisieras…no beberías”, no llevan a ninguna parte.

– Pedirle promesas respecto a su forma de beber, pues se verá obligado a romperlas y le hará sentirse aún peor.

PROCURE

– Hablarle solo cuando esté sobrio y en el momento oportuno.

– Acudir a un centro especializado, el alcoholismo es una enfermedad que se puede tratar.

– Que los hijos/as no le vean bebido. Si preguntan al respecto, explíqueles que se trata de una enfermedad

La cocaína es un estimulante extremadamente adictivo que afecta directamente al cerebro. Es muy difícil que una persona que la pruebe pueda predecir o controlar hasta dónde continuará deseándola o consumiéndola. Además, si la persona se vuelve adicta, el riesgo de recaídas es alto aún después de periodos largos de abstinencia.

La cocaína usualmente se vende en la calle en forma de un polvo blanco, fino y cristalino que se conoce en español como “coca”, “nieve”, “dama blanca” o “talco”. Los traficantes generalmente mezclan la cocaína con otras sustancias inertes, tales como la maicena, el talco o el azúcar; o con ciertas drogas activas como la procaína (una anestesia local de composición química parecida) u otros estimulantes, como las anfetaminas. Algunos consumidores combinan la cocaína con la heroína en lo que suelen llamar un “speedball” (en español también se conoce como “revuelto”, “rebujao”).

Hay dos formas químicas de la cocaína que suelen consumirse: la sal de clorhidrato (que es soluble en agua) y los cristales de cocaína o base, conocida en inglés como “freebase” (que no son solubles en agua). La sal de clorhidrato, o la forma en polvo de la cocaína, se consume de forma inyectada o inhalada (“snorting”). Los cristales de cocaína o freebase han sido procesados con amoniaco o bicarbonato sódico y agua y luego calentados para eliminar el clorhidrato y producir una sustancia que se puede fumar. El término “crack”, el nombre de la calle para los cristales o base de cocaína, se refiere al sonido crujiente que se oye al fumar esta mezcla.

Los principales efectos que produce son:

A corto plazo:

Los efectos de la cocaína se presentan casi inmediatamente después de una sola dosis y desaparecen en cuestión de minutos o dentro de una hora. Los que consumen cocaína en cantidades pequeñas generalmente se sienten eufóricos, energéticos, conversadores y mentalmente alertas, particularmente con relación a las sensaciones visuales, auditivas y del tacto. La cocaína también puede disminuir temporalmente el apetito y la necesidad de dormir. Algunos consumidores sienten que la droga les ayuda a realizar más rápido algunas tareas simples, tanto físicas como intelectuales, mientras que a otros les produce el efecto contrario.

Los efectos fisiológicos a corto plazo que resultan del consumo de cocaína incluyen contracción de los vasos sanguíneos, dilatación de las pupilas y aumentos en la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Si se usan cantidades mayores se puede intensificar el “high” del usuario, pero también puede llevar a un comportamiento más extravagante, errático y violento. Algunas personas que consumen cocaína han reportado desasosiego, irritabilidad y ansiedad. También pueden tener temblores, vértigos, espasmos musculares o paranoia. Además, puede haber graves complicaciones médicas asociadas con el abuso de la cocaína. Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran algunos efectos cardiovasculares como alteraciones en el ritmo cardiaco y ataques al corazón; algunos efectos neurológicos incluyendo ataques cerebrovasculares, convulsiones, dolores de cabeza y hasta coma; y complicaciones gastrointestinales, como dolor abdominal y náusea. En raras ocasiones, puede ocurrir la muerte súbita la primera vez que se prueba la cocaína o de forma inesperada al consumirla subsiguientemente. Las muertes ocasionadas por la cocaína suelen ser el resultado de un paro cardiaco o de convulsiones seguidas por un paro respiratorio.

Las investigaciones también han demostrado que existe una interacción potencialmente peligrosa entre la cocaína y el alcohol.

A largo plazo:

La cocaína se suele consumir repetidamente y en dosis cada vez mayores, lo que puede conducir a un estado de irritabilidad, inquietud y paranoia e incluso puede causar un episodio total de psicosis paranoica en el que se pierde el sentido de la realidad y se sufre de alucinaciones auditivas. Al aumentar la dosis o la frecuencia del consumo, también aumenta el riesgo de sufrir efectos psicológicos o fisiológicos adversos.

Las reacciones adversas que resultan del consumo de cocaína varían dependiendo de cómo se administra. Por ejemplo, la inhalación regular puede causar una pérdida del sentido del olfato, hemorragias nasales, problemas al tragar, ronquera y una irritación general del tabique nasal, lo que puede producir una condición crónica de irritación y salida de secreción por la nariz. Cuando se ingiere, la cocaína puede causar gangrena grave en los intestinos porque reduce el flujo sanguíneo. Además, las personas que la inyectan tienen marcas de pinchazos y trayectos venenosos conocidos como “tracks”, usualmente en los antebrazos. Los usuarios intravenosos también pueden experimentar reacciones alérgicas, ya sea a la droga o a algunos de los aditivos que se agregan a la cocaína en la calle y, en los casos más severos, estas reacciones pueden provocar la muerte. El uso crónico causa pérdida del apetito haciendo que muchos consumidores tengan una pérdida significativa de peso y sufran de malnutrición.

El cannabis es la sustancia ilegal más consumida en nuestro país. Es una mezcla de color café verdoso de flores, tallos, semillas y hojas secas y picadas de la planta de cáñamo, Cannabis sativa. Cuando hablamos de cannabis, básicamente nos referimos a sus principales derivados; marihuana y hachís.

Contrario a las creencias populares, la marihuana es adictiva. De acuerdo a las investigaciones relevantes se estima que alrededor del 9 por ciento de los usuarios se vuelven adictos a la marihuana; este número aumenta entre los que comienzan a una edad temprana (hasta aproximadamente el 17 por ciento, es decir, 1 de cada 6) y entre los usuarios diarios (a un 25 a 50 por ciento). Por lo tanto, muchos de los casi 7 por ciento de los estudiantes del último año de la secundaria que reportan fumar marihuana a diario o casi a diario (de acuerdo con los datos de las encuestas anuales) están encaminados a convertirse en adictos, si no lo están ya (además de funcionar todo el tiempo a un nivel subóptimo).

En ARPOM, te ayudamos a aprender a como dejar el cannabis mediante un tratamiento de deshabituación del cannabis.

A menudo se la conoce como “hierba”, “yerba”, “maría”. Los cigarros de marihuana se conocen como “porros”, “canutos” o “joints” en inglés.

Efectos

Efectos a corto plazo del consumo de marihuana incluyen euforia, percepción distorsionada, pérdida de memoria y dificultad para pensar y resolver problemas. Las investigaciones demuestran claramente que el consumo de marihuana tiene el potencial de causar problemas en la vida diaria o empeorar los problemas que el usuario ya tiene. De hecho, las personas que consumen marihuana en grandes cantidades generalmente reportan tener menos satisfacción con su vida, peor salud mental y física, problemas en las relaciones y menos éxito académico y profesional en comparación con sus compañeros o amigos de origen similar. Por ejemplo, el consumo de marihuana se asocia con una mayor probabilidad de abandonar la escuela. En cuanto al área laboral, existen varios estudios que asocian el hábito de fumar marihuana con un aumento en las ausencias, retrasos, accidentes y reclamos al seguro de compensación laboral así como en la rotación laboral.

El humo de la marihuana es una sustancia que irrita los pulmones y la persona que fuma marihuana con frecuencia puede tener muchos de los mismos problemas respiratorios que presenta un fumador de tabaco, tales como tos crónica y flemas, mayor frecuencia de enfermedades agudas de pecho, y un riesgo más alto de infecciones pulmonares. Un estudio encontró que quienes fuman marihuana con frecuencia pero que no fuman tabaco, tienen más problemas de salud y pierden más días de trabajo que los no fumadores, la mayoría del tiempo debido a enfermedades respiratorias.

Marihuana y Enfermedades Mentales

Varios estudios han mostrado que existe una asociación entre el consumo crónico de marihuana y las enfermedades mentales. Las dosis altas de marihuana pueden producir una reacción psicótica temporal (que incluye alucinaciones y paranoia) en algunos usuarios y el uso de marihuana puede empeorar el curso de la enfermedad en pacientes con esquizofrenia. Una serie de estudios prospectivos grandes también mostró una asociación entre el consumo de marihuana y el desarrollo posterior de psicosis. Entre los factores que influyen sobre esta asociación están tanto las variables genéticas como la cantidad de marihuana que se consume y la edad a la que se comenzó a usarla; los que comienzan a consumirla a una edad temprana corren un riesgo mayor de desarrollar problemas posteriormente.

También se ha encontrado una asociación entre el consumo de marihuana y otros problemas de salud mentales, como depresión, ansiedad, pensamientos suicidas entre los adolescentes y trastornos de personalidad, incluso falta de motivación para participar en actividades normalmente gratificantes. Aún es necesario realizar más investigaciones para confirmar y entender mejor estos vínculos.

Los consumidores crónicos de marihuana que intentan dejar el hábito reportan sufrir síntomas del síndrome de abstinencia como irritabilidad, insomnio, inapetencia, ansiedad y antojo fuerte por la droga, todo lo cual puede dificultar mantenerse abstinentes. Las intervenciones conductuales, incluyendo la terapia cognitiva conductual y los incentivos para estimular la motivación han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la adicción a la marihuana. Aunque actualmente no hay medicamentos disponibles, los descubrimientos recientes sobre cómo funciona el sistema endocannabinoide son prometedores para el desarrollo de medicamentos para facilitar la abstinencia, bloquear los efectos intoxicantes de la marihuana y prevenir las recaídas.

La heroína es una droga adictiva que se procesa de la morfina y por lo general se presenta como un polvo blanco o marrón, o como una sustancia negra y pegajosa. Se la puede inyectar, inhalar o fumar.

¿Cómo se consume la heroína?

La heroína se puede inyectar, inhalar o fumar. Las tres vías de administración hacen que la droga llegue rápidamente al cerebro, lo que contribuye a sus riesgos para la salud y al alto riesgo de adicción, una enfermedad crónica y recurrente causada por cambios en el cerebro que se caracteriza por la búsqueda compulsiva de la droga sin importar las consecuencias.

¿Cuáles son los efectos del uso de la heroína?

Los efectos a corto plazo de la heroína incluyen una oleada de euforia y confusión mental. Después de esta euforia inicial, el usuario pasa a un estado en el que se alterna estar entre completamente despierto o adormecido. La heroína deprime la respiración, por lo tanto, la sobredosis puede ser fatal.

Efectos a corto plazo:

– “Rush” u oleada de euforia

– Depresión respiratoria

– Ofuscación del funcionamiento mental

– Náusea y vómito

– Supresión del dolor

– Abortos espontáneos

Efectos a largo plazo:

– Adicción

– Enfermedades infecciosas, por ejemplo, VIH/SIDA, la hepatitis B y C

– Venas colapsadas

– Infecciones bacterianas

– Abscesos

– Infección del endocardio y las válvulas del corazón

– Artritis y otros problemas reumatológicos

Las drogas de club constituyen un grupo farmacológicamente heterogéneo de compuestos psicoactivos que tienden a ser objeto de abuso por parte de adolescentes y adultos jóvenes en los clubes nocturnos, bares ó fiestas “rave”. Las drogas de club incluyen el GHB, el Rohypnol® y la ketamina, la MDMA (éxtasis) y las metanfetaminas. La LSD y otros alucinógenos también se consideran drogas de club.

Efectos

Las drogas de club tienen efectos diferentes. La ketamina distorsiona la percepción y produce sentimientos de aislamiento del medio ambiente y de la propia persona, mientras que el GHB y el rohypnol son sedantes. El abuso del GHB puede causar coma y convulsiones, mientras que las dosis altas de ketamina pueden causar delirio y la amnesia. El Rohypnol® puede incapacitar a los usuarios y causar amnesia, y, especialmente cuando se mezcla con alcohol, puede ser mortal.

La mayoría de los esteroides anabólico-androgénicos son sustancias sintéticas similares a la testosterona, la hormona sexual masculina que ocurre naturalmente. Se toman por vía oral o se inyectan. Algunas personas, especialmente los atletas, abusan de los esteroides anabólicos para desarrollar su musculatura y mejorar su rendimiento. El abuso de esteroides anabólicos puede causar problemas graves de la salud, algunos de los cuales son irreversibles.

Efectos

Entre los efectos principales del abuso de esteroides están daño al hígado, ictericia, retención de líquidos, hipertensión arterial y aumento del colesterol “malo”. Además, los varones corren riesgo de encogimiento de los testículos, calvicie, desarrollo de los senos e infertilidad. Las mujeres corren el riesgo de crecimiento de vello facial, cambios en la menstruación, calvicie de patrón masculino y engrosamiento de la voz. Los adolescentes corren riesgo de tener baja estatura el resto de sus vidas, cambios acelerados en la pubertad, además de acné severo. Todos los usuarios, pero especialmente aquellos que se inyectan la droga, corren riesgo de contagiarse con enfermedades infecciosas como el VIH/SIDA y la hepatitis.

¿Cómo afectan los esteroides anabólicos al cerebro?

Los esteroides anabólicos funcionan de manera muy diferente a otras drogas de abuso y no tienen los mismos efectos agudos sobre el cerebro. La diferencia más importante es que los esteroides no provocan los aumentos rápidos del neurotransmisor dopamina que, en el caso de otras sustancias, causa la “euforia” placentera que puede llevar al abuso de ellas.

Sin embargo, el uso a largo plazo de los esteroides puede impactar algunas de las mismas vías y sustancias químicas del cerebro que se ven afectadas por otras drogas de abuso como son los sistemas de dopamina, serotonina y de opioides, y de esta manera tener un impacto significativo sobre el estado de ánimo y el comportamiento.

Por ejemplo, el abuso de los esteroides anabólicos puede llevar a la agresión y a otros problemas psiquiátricos. Aunque muchos usuarios informan sentirse bien consigo mismos cuando toman esteroides, también pueden tener cambios bruscos en el estado de ánimo, incluyendo síntomas maniacos e ira (“rabia de esteroides”) que pueden llevar a la violencia. Los investigadores también han observado que, como resultado de sentirse invencibles, los usuarios pueden sufrir de celos paranoicos, irritabilidad extrema, delirio y alteraciones en el juicio.

¿Cuáles son otros efectos a la salud de los esteroides anabólicos?

El abuso de los esteroides puede llevar a problemas graves e incluso irreversibles de la salud. Entre ellos, los más peligrosos son daño a los riñones o insuficiencia renal, daño al hígado, y problemas cardiovasculares, incluyendo agrandamiento del corazón, presión arterial alta y cambios en el colesterol que conducen a un mayor riesgo de un ataque cerebrovascular o al corazón (incluso en personas jóvenes).

El uso de esteroides frecuentemente causa acné severo y retención de líquidos, además de que hay algunos efectos colaterales específicos según la edad o el sexo del usuario:

En los hombres: encogimiento de los testículos (atrofia testicular), conteo bajo de espermatozoides o infertilidad, calvicie, desarrollo de los senos (ginecomastia) y mayor riesgo de cáncer de la próstata.

En las mujeres: crecimiento del vello facial, calvicie de patrón masculino, cambios o cese del ciclo menstrual, aumento en el tamaño del clítoris y engrosamiento de la voz.

En los adolescentes: cese precoz del crecimiento por madurez esquelética prematura y cambios acelerados en la pubertad; riesgo de tener baja estatura por el resto de sus vidas si toman esteroides antes de pasar por el periodo de “estiramiento” típico de la adolescencia.

Además, las personas que se inyectan los esteroides corren el riesgo adicional de contraer o transmitir el VIH/SIDA o la hepatitis.

El consumo indebido o abuso de medicamentos de prescripción ocurre cuando una persona toma un medicamento recetado que no le fue prescrito o lo toma en una dosis o por razones distintas de las prescritas. El abuso de medicamentos de prescripción puede producir efectos graves para la salud, incluyendo la adicción. Las clases de medicamentos de prescripción que se suelen abusar incluyen los opioides (recetados para el dolor), los depresores del sistema nervioso (recetadas para la ansiedad y los trastornos del sueño) y los estimulantes (para el TDAH y la narcolepsia). Los opioides incluyen la hidrocodona (Vicodina®), la oxicodona (OxyContin®), el propoxifeno (Darvón®), la hidromorfona (Dilaudid®), la meperidina (Demerol®) y el difenoxilato (Lomotil®). Los depresores del sistema nervioso incluyen los barbituratos como el pentobarbital sódico (Nembutal®) y las benzodiacepinas como el diacepam (Valium®) y el alprazolam (Xanax®). Los estimulantes incluyen la dextroanfetamina (Dexedrine®), el metilfenidato (Ritalin® y Concerta®) y las anfetaminas (Adderall®).

Efectos

El uso prolongado de los opioides o de los depresores del sistema nervioso puede llevar a la dependencia física y a la adicción. Los opioides pueden producir somnolencia, estreñimiento y, dependiendo de la cantidad que se toma, pueden reducir la respiración. Los depresores del sistema nervioso disminuyen la función cerebral, si se combinan con otros medicamentos que causan somnolencia o con alcohol, pueden disminuir peligrosamente la frecuencia cardiaca y la respiración. Si se los toma en ocasiones repetidas o en dosis altas, los estimulantes pueden causar ansiedad, paranoia, temperatura corporal peligrosamente alta, latido irregular del corazón o convulsiones.

¿Cómo se abusa de los medicamentos con prescripción médica?

Los medicamentos con o sin prescripción médica se pueden abusar de cualquiera de las siguientes maneras:

Tomando un medicamento que fue recetado para otra persona. Al desconocer el peligro que implica el compartir medicamentos, las personas a menudo contribuyen a esta forma de abuso compartiendo con algún familiar los analgésicos que no han usado.

Tomando el medicamento en una dosis más alta o de una manera diferente a la recetada. La mayoría de los medicamentos con prescripción médica se distribuyen en tabletas para tomar por vía oral, pero las personas que abusan de los medicamentos algunas veces los trituran e inhalan el polvo o lo disuelven y se lo inyectan. Esto acelera la entrada del medicamento a la corriente sanguínea y al cerebro, aumentando su efecto.

Tomando un medicamento para un fin diferente para el que fue recetado. Todos los tipos de medicamentos mencionados pueden producir un efecto agradable si se toman en cantidades suficientes, por lo que tomarlos con el objeto de experimentar euforia es una de las razones principales por la cual las personas abusan de ellos. Los estudiantes con frecuencia abusan de los medicamentos para el TDAH, como el Adderall, por el efecto que producen al estimular la agudeza mental y la concentración.

¿Cómo afectan los medicamentos con o sin prescripción médica al cerebro?

Cuando los medicamentos con o sin receta se toman para el propósito para el que fueron prescritos, pueden tratar de manera segura síntomas mentales y físicos específicos. Sin embargo, cuando se toman en cantidades diferentes a las indicadas o cuando los síntomas que deberían tratar no están presentes, estos medicamentos pueden afectar al cerebro de manera muy similar a las drogas ilícitas.

Por ejemplo, los estimulantes como la Ritalina aumentan la agudeza mental, la atención y la energía de la misma manera que lo hace la cocaína, al incrementar la cantidad del neurotransmisor dopamina. Los analgésicos opioides, como el OxyContin, se adhieren a las mismas células receptoras que los opioides ilegales como la heroína. Los depresores del SNC que se recetan producen efectos tranquilizantes o calmantes de la misma manera que las drogas de club tales como el GHB y el rohipnol, intensificando las acciones del neurotransmisor ácido gamma-aminobutírico (GABA). Cuando el dextrometorfano se toma en dosis muy altas, actúa en los mismos receptores de glutamato que el clorhidrato de fenciclidina (PCP) o que la ketamina, produciendo las mismas experiencias extracorporales.

Cuando estas clases de medicamentos se abusan directa o indirectamente, se produce un aumento agradable en la cantidad de dopamina en las vías de gratificación del cerebro. Se puede llegar a la adicción cuando se busca repetidamente experimentar esa sensación

¿Cuáles son otros efectos sobre la salud de los medicamentos con o sin prescripción médica?

Los estimulantes pueden tener efectos fuertes sobre el sistema cardiovascular. Tomar dosis altas de estimulantes puede elevar peligrosamente la temperatura corporal y causar latidos cardiacos irregulares e incluso insuficiencia cardiaca o convulsiones. Además, tomar algunos estimulantes en dosis altas o en ocasiones repetidas puede causar hostilidad o sensación de paranoia.

Los opioides pueden causar somnolencia, estreñimiento y, dependiendo de la cantidad que se tome, reducir la respiración. Este último efecto hace que los opioides sean particularmente peligrosos, especialmente cuando se inhalan o inyectan, o se combinan con otras drogas o el alcohol.

Los depresores del SNC disminuyen la actividad cerebral y pueden causar somnolencia y falta de coordinación. El uso continuo puede causar dependencia física y si se interrumpe su uso, puede haber síntomas del síndrome de abstinencia.

El dextrometorfano puede causar deterioro de la función motora, entumecimiento, náuseas o vómito y puede incrementar la frecuencia cardiaca y la presión arterial. En raras ocasiones, puede ocurrir daño cerebral por hipoxia causado por una depresión respiratoria grave y la falta de oxígeno al cerebro debido a la combinación del dextrometorfano con descongestionantes, que a menudo se encuentran en el medicamento.

Todos estos medicamentos tienen el potencial de causar adicción y este riesgo aumenta cuando se abusa de ellos. Además, como es el caso con otras drogas, el abuso de los medicamentos con o sin prescripción médica puede alterar el juicio y la capacidad para tomar decisiones, lo que puede llevar a comportamientos peligrosos como tener prácticas sexuales de riesgo o conducir bajo la influencia de las drogas.

La adicción al juego o ludopatía, es una enfermedad en la que las personas son empujadas por un incontrolable impujadas por un incontrolable impulso de jugar, que progresa en intensidad y urgencia consumiendo cada vez más tiempo, la energía y otros recursos emocionales y materiales de los que dispone el individuo. Finalmente, invade, y a menudo destruye todo lo que es significativo en la vida de la persona. A diferencia de las drogadicciones el impulso induce a persistir en una actividad y no así en la ingesta de alguna sustancia

En las últimas décadas mediante los estudios epidemiológicos se ha clarificado no solo la íntima, sino también significativa relación entre otros trastornos psicopatológicos y las conductas adictivas.

El uso o abuso de sustancias acompaña en muchas ocasiones a una variedad de trastornos psicopatológicos, pero el diagnóstico de Dependencia o Conducta adictiva se presenta casi siempre junto a otras manifestaciones psicopatológicas (Patología Dual), que son esenciales conocer para un adecuado abordaje terapéutico.