Historia

ARPOM,  Ayuda y Rehabilitación de Politoxicómanos Málaga, es una asociación sin ánimo de lucro. Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones Hoja Registral nº 94916. Inscrita en el Registro Provincial de Asociaciones de Málaga con el nº 47 Sección Tercera.

ARPOM nace en 1990 cuando un grupo de personas rehabilitadas se plantean crear un dispositivo para dar cobertura a aquellas personas que presentaban problemas de adicción a otras sustancias diferentes al alcohol.

Félix Martín Fresnadillo es el que potencia y crea la asociación.

El rodaje de aprendizaje que había tenido, Félix, en la calle le hacía ser una persona con cualidades de poder transmitir a los demás sus ideales, su manera de entender la rehabilitación de personas.

Así, desde unos recursos precarios con los que se empezó a contar, con un local de escasos 40 m, se comienza a intervenir de manera asistencial a diferentes personas que acudían demandando ayuda. En un principio la única actividad que se desarrollaba en ese pequeño  centro de día era la de unos grupos de auto-apoyo. Poco a poco se fueron consiguiendo nuevos logros y se accedió a un nº determinado de camas en el Albergue Municipal de Málaga que posibilitaba que la persona pudiera tener durante las horas que la Asociación no se encontraba abierta, un lugar donde dormir. La demanda de atención seguía en aumento y a pesar de la escasez de actividades, las personas se iban apoyando entre sí, creando un clima de cohesión grupal que daba las fuerzas para seguir en la lucha diaria por mantener la abstinencia.

ARPOM iba creciendo, se alquilaron locales más amplios con dormitorios y se comenzaron a impartir los primeros talleres ocupacionales. Los talleres de vidriera, lampistería y manualidades fueron los primeros y poco a poco se amplió la gama de actividades a desarrollar.

En 1995 D. Félix Fresnadillo comienza a ir delegando funciones en otras personas y se traslada a vivir a ARPOM, consciente de tener una enfermedad terminal.

Era en ARPOM donde deseaba morir entre lo que él siempre consideró su otra familia la población toxicómana.

En Febrero de 1996 fallece y se crea una sensación de inestabilidad e inseguridad. Sólo el clima de cohesión de grupo, unión y confianza les daba fuerza y esperanza de poder continuar con el proyecto de su fundado.

Se reúne la Junta Directiva y se decide continuar y el que hasta la fecha había sido el vicepresidente, José Luís Jiménez Duarte, es nombrado presidente de ARPOM, configurando un equipo en el que estaban  madres y ex-usuarios de drogas.

El nuevo presidente era consciente de la necesidad de evolucionar, de dotar al recurso de mejores instalaciones, de adaptar su tratamiento a las nuevas exigencias y necesidades, tanto administrativa como metodológicas y técnicas.

Así, comienza a gestionar el acceso a un edificio situado en pleno casco urbano que era propiedad del Ayuntamiento de Málaga, que contaba con más de 1000 metros cuadrados y que mejoraría las condiciones asistenciales y de habitabilidad. De esta manera en mayo de 1996 se consigue la cesión del edificio y se realiza el traslado a lo que pasa a ser la Comunidad Terapéutica Urbana de ARPOM. Proyecto novedoso e innovador en el Estado Español que su actual Presidente basándose en la experiencia del Centre Marmottan en Francia, ya que la tendencia de tratamiento en Granjas y CCTT era el aislamiento en parajes rurales no contaminados y la existencia de sistemas normativos muy estrictos y el modelo propuesto fomentaba la integración en la comunidad y marcos de colaboración con las redes sociales y sanitarias en medios normalizados. Esta experiencia fue presentada en múltiples jornadas nacionales e internacionales y funcionaba también como Centro de Día. En esos momentos tan sólo 7 personas se encontraban en tratamiento y fueron éstas las que provocaron el empuje en el nuevo recurso, junto con miembros de la directiva.

En el verano de 2000 se creó en el Municipio de Álora una Comunidad Terapéutica Rural.

Actualmente en este recurso se cuenta con 10 plazas concertadas con la Junta de Andalucía, reservando las restantes, 5 plazas, para personas que requieran, de manera privada, tratamiento para superar sus problemas adictivos.

En esta nueva etapa se comienza a depositar la confianza del diseño del Programa Terapéutico a los profesionales y así los técnicos se van adhiriendo al tratamiento dando un nuevo enfoque a la hora de entender la intervención con personas con problemas de drogas.