Coronavirus y adicción: ¿Cómo afrontar 15 días (o los que puedan alargarse) en casa cuando estamos en proceso de rehabilitación?

El Coronavirus ha hecho que la sociedad haya tenido que frenar en seco la vida habitual a la que estábamos acostumbrados. Los ritmos se ralentizan o quedan relegados al hogar. No es fácil para nadie. Las personas acostumbradas a una gran actividad se ven obligadas a estar horas y horas en casa sin mucha actividad física. Las que tienen una relación mala con algún familiar, se ven obligados a compartir metros cuadrados con personas con las que, tal vez, les gustaría no ver tanto a lo largo de un mismo día. Las personas que viven solas van a experimentar la verdadera soledad de no hablar con nadie en todo el día. Las personas mayores, además población de riesgo del virus que nos ha golpeado estos días, deben estar sintiendo miedo y más aislamiento. Los niños y niñas, acostumbrados a correr por los parques, desesperación e incomprensión desde la más pura de las inocencias. Y aún todos ellos deben sentirse ‘agradecidos’, pues hay situaciones más complicadas y horrendas como quedar en casa encerrada con tu maltratador. O no tener casa, ser una persona sin hogar con el mayor de los riesgos a ser contagiado. ¿Qué ocurre con una persona que está en proceso de rehabilitación? Lo primero que se recomienda cuando se empieza un proceso de rehabilitación es que se ocupe el tiempo libre con actividades de ocio, la realización de deporte y que se apoyen en grupos de ayuda mutua (terapias de grupo), además del apoyo de la terapia individual y la asistencia al centro especializado de tratamiento en adicciones correspondiente. Tras la declaración del Estado de Alarma por parte del Gobierno el pasado sábado, muchas de estas recomendaciones quedan prohibidas. El Estado de Alarma limita la libre circulación de las personas a temas estrictamente necesarios como son: ir a comprar, acudir al centro sanitario si es imprescindible, ir a la farmacia, ir a trabajar y poco más. Esto se ha traducido en la cancelación de las terapias de grupo en las asociaciones de adictos en rehabilitación y de las citas al centro de tratamiento especializado (aunque sigue el apoyo telefónico), también la cancelación de las actividades realizadas de forma habitual al considerarse reuniones de personas y un foco de riesgo de contagio; pero no solo eso, es que además no se puede salir a la calle para practicar deporte o simplemente para ‘tomar el aire’. Un exceso de tiempo libre puede ser un riesgo de recaída en una persona en proceso de rehabilitación, por este motivo nuestro colaborador y médico en conductas adictivas Paco Pascual ha elaborado una serie de recomendaciones para seguir y prevenir recaídas: .- Si estás en proceso de rehabilitación por padecer una conducta adictiva...

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“Viciosas” y no enfermas: el estigma de las mujeres enganchadas al juego

Una de cada tres ludópatas es mujer, pero sólo pide ayuda terapéutica un 10%. Psiquiatras y psicólogas expertas en juego patológico reconocen que les produce vergüenza y culpabilidad padecer una adicción que está peor vista por la sociedad cuando la sufren ellas. HENRIQUE MARIÑO @solucionsalina ¿Por qué uno de cada tres ludópatas es mujer y sólo piden ayuda terapéutica una de cada diez? “La adicción al juego es un tabú para ellas porque son estigmatizadas, lo que provoca que les cueste más reconocer el problema y buscar una solución”, deja claro Ángela Ibáñez, psiquiatra y responsable de la Unidad de Ludopatía del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Mientras que los hombres son considerados enfermos, las mujeres no dejarían de ser unas “viciosas”, porque la sociedad es más incomprensiva y les reprueba su conducta, advertía ya en 2012 María Josefa Vázquez Fernández, profesora de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla, en Ludopatía y mujer: un análisis desde la perspectiva de género. “Mujeres de conducta reprobable, madres descuidadas y despreocupadas de sus hijos, derrochadoras, irresponsables y culpables de los problemas del hogar”. Adjetivos que para Vázquez difuminaban una adicción que les hacía perder su autoestima, sentirse culpables y sufrir “verdadero pánico a ser descubiertas” por sus familiares y conocidos. Enfermas que tenían “miedo a ser tachadas de viciosas o degeneradas”, una percepción del entorno que las abocaba a una posición de desventaja, vulnerabilidad, fragilidad, indefensión y maltrato por ser consideradas “peor persona”, denunciaba en su investigación la profesora del departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales de la UPO. “La ludopatía está peor vista en su caso, por lo que cuando llegan a las consultas se refieren a la vergüenza que les produce padecer este trastorno”, afirma Susana Jiménez, responsable de la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge. “Es más, cuando finalmente se descubre, nadie cercano puede creerse que el problema sea ése”. La psiquiatra del centro médico de Hospitalet de Llobregat explica que, desesperadas por las deudas económicas, en ocasiones terminan confesándole la adicción a los suyos. Aunque, cuando se encargan de la economía doméstica, a veces logran ocultarla durante mucho tiempo, lo que agrava su situación antes de acudir a terapia, expone Sánchez. “Suelen hacerlo de forma clandestina, sin informar a la familia ni dejarse ayudar por ella, al contrario de lo que sucede con los hombres”, escribe la autora del trabajo, donde se subraya que ellos sí cuentan con sus parejas o familiares para ponerlos en manos de profesionales. La mujer está dispuesta a ayudar, pero prefiere no recibir asistencia. A pesar de que se inician más tarde en el juego, desarrollan el trastorno con mayor rapidez, por lo que los daños se...

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“Sufrir violencia durante la infancia incrementa el riesgo de consumo de cannabis en la adolescencia”

Sufrir violencia durante la infancia incrementa el riesgo de consumo de cannabis en la adolescencia, según ha puesto de manifiesto un estudio publicado en la revista ‘Adicciones’, de la sociedad científica Socidrogalcohol. «Esto no quiere decir que todas las personas que desarrollan abuso de alcohol y drogas hayan sido víctimas de maltrato en su infancia, sino que haber sido victimizadas en la infancia aumenta la probabilidad de presentar abuso de alcohol y drogas, a partir de la adolescencia», ha dicho el vicepresidente de Socidrogalcohol, Josep Guardia Serecigni. Las experiencias infantiles adversas pueden ser de maltrato corporal, emocional, sexual o por abandono (corporal o emocional), o bien como consecuencia de adversidades de la pareja parental (agresiones entre los padres, divorcio, encarcelamiento, abuso de alcohol y drogas, enfermedad mental o intento de suicidio, de los padres). Por otro lado, según el trabajo, las personas que presentan abuso de alcohol y drogas, a partir de la adolescencia, tienen más probabilidades de ser victimizadas y revictimizadas, lo cual suele agravar dicho abuso de alcohol y drogas, y favorecer otros trastornos psiquiátricos, sobretodo los de ansiedad y depresión, como el trastorno de estrés postraumático. «El poli-abuso de sustancias, que incluye el consumo excesivo de alcohol junto con otras drogas, (como cocaína o anfetaminas), puede potenciar la intensidad del deseo sexual (del consumidor) que, junto con la desinhibición de impulsos sexuales y agresivos, le convierten en una persona muy peligrosa. Es decir que el impacto simultáneo de las diversas sustancias sobre el cerebro puede ser el desencadenante de graves agresiones sexuales. Esto no quiere decir que la persona que hace un consumo excesivo de alcohol sea responsable de su propia victimización. El único responsable es el agresor y es a esta persona a quien hay que dirigir preferentemente los recursos de prevención», ha dicho Guardia. Por otro lado, las personas que han sido victimizadas en su infancia, revictimizadas posteriormente (en su adolescencia o juventud) y que presentan abuso o adicción, también es más probable que se conviertan en maltratadores de sus familiares y que sean los causantes de la separación conyugal, la disgregación familiar y las dificultades económicas de la familia. Factores, todos ellos, que contribuyen, a su vez, a la victimización de los familiares más vulnerables, como son los niños y los ancianos. Y, finalmente, la misma agresividad que victimiza a otras personas, puede ser lanzada contra la propia persona y puede aumentar su impulsividad y sus conductas de riesgo, auto-destructivas y suicidas. El resultado del artículo sugiere que el abuso sexual o físico durante etapas tempranas de la vida aumenta el riesgo de consumo de cannabis en la adolescencia. «El artículo también habla de una alta prevalencia de adversidad durante la infancia, incluyendo...

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Se perpetúan los estereotipos de género sobre los consumos de drogas

13 junio, 2019 | Noticias | Fuente original: https://www.fad.es  Para ellos cualquier imagen de consumo puede resultar favorecedora, e incluso reforzar su identidad de género en torno a cierta concepción de la masculinidad. Sin embargo, en las chicas el consumo implica un deterioro de lo que se espera de una mujer. Como riesgos percibidos del consumo de drogas ellos temen meterse en peleas o tener un accidente, ellas temen sobre todo una agresión sexual. La investigación analiza cómo se relacionan con las drogas los y las jóvenes españolas de 16 a 24 años en función de su género. También se analiza cómo afrontan y perciben los padres y madres de adolescentes la prevención y gestión de los problemas de drogas en función del género de sus hijos e hijas. La investigación ha sido realizada por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad en colaboración con el Plan Nacional sobre Drogas. Los estereotipos de género siguen influyendo de forma determinante en el consumo de drogas -en la percepción de las sustancias, en cómo consumir, en los riegos que se temen, etc- que realizan los y las jóvenes españolas de 16 a 24 años. El discurso mayoritario de la población juvenil nos dice que consideran el consumo de drogas como un ámbito que no corresponde a las mujeres porque es “típicamente masculino”. Por eso, cuando ellas consumen se exponen a un juicio social -tanto entre la población juvenil como para padres y madres- mucho más severo que afecta al conjunto de su identidad, como “mujer descontrolada”, “poco femenina” o que “busca lo que no debe”. Sin embargo, un chico en las mismas condiciones es considerado molesto o pesado, pero situado en su rol, y tan solo en ese momento. Ellas se enfrentan en definitiva a una muy superior culpabilización y responsabilización de su consumo, a una sanción global de su comportamiento de la que son plenamente conscientes. También son diferentes los riesgos que perciben del consumo. Mientras ellos temen meterse en peleas o tener un accidente, ellas temen por encima de todo una agresión sexual. Estas son algunas de las principales conclusiones de la investigación “Distintas miradas y actitudes, distintos riesgos. Ellas y ellos frente a los consumos de drogas” realizada por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad gracias a la financiación de la delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. La investigación ha sido presentada hoy por la delegada del gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Azucena Martí: la directora general Fad, Beatriz Martín Padura; y Anna Sanmartín, subdirectora del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad, el centro de investigación sociológica de Fad creado gracias al apoyo de Banco...

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Se perpetúan los estereotipos de género sobre los consumos de drogas

 13 junio, 2019 | Noticias | Fuente original: https://www.fad.es   Para ellos cualquier imagen de consumo puede resultar favorecedora, e incluso reforzar su identidad de género en torno a cierta concepción de la masculinidad. Sin embargo, en las chicas el consumo implica un deterioro de lo que se espera de una mujer. Como riesgos percibidos del consumo de drogas ellos temen meterse en peleas o tener un accidente, ellas temen sobre todo una agresión sexual. La investigación analiza cómo se relacionan con las drogas los y las jóvenes españolas de 16 a 24 años en función de su género. También se analiza cómo afrontan y perciben los padres y madres de adolescentes la prevención y gestión de los problemas de drogas en función del género de sus hijos e hijas. La investigación ha sido realizada por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad en colaboración con el Plan Nacional sobre Drogas. Los estereotipos de género siguen influyendo de forma determinante en el consumo de drogas -en la percepción de las sustancias, en cómo consumir, en los riegos que se temen, etc- que realizan los y las jóvenes españolas de 16 a 24 años. El discurso mayoritario de la población juvenil nos dice que consideran el consumo de drogas como un ámbito que no corresponde a las mujeres porque es “típicamente masculino”. Por eso, cuando ellas consumen se exponen a un juicio social -tanto entre la población juvenil como para padres y madres- mucho más severo que afecta al conjunto de su identidad, como “mujer descontrolada”, “poco femenina” o que “busca lo que no debe”. Sin embargo, un chico en las mismas condiciones es considerado molesto o pesado, pero situado en su rol, y tan solo en ese momento. Ellas se enfrentan en definitiva a una muy superior culpabilización y responsabilización de su consumo, a una sanción global de su comportamiento de la que son plenamente conscientes. También son diferentes los riesgos que perciben del consumo. Mientras ellos temen meterse en peleas o tener un accidente, ellas temen por encima de todo una agresión sexual. Estas son algunas de las principales conclusiones de la investigación “Distintas miradas y actitudes, distintos riesgos. Ellas y ellos frente a los consumos de drogas” realizada por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad gracias a la financiación de la delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. La investigación ha sido presentada hoy por la delegada del gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Azucena Martí: la directora general Fad, Beatriz Martín Padura; y Anna Sanmartín, subdirectora del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad, el centro de investigación sociológica de Fad creado gracias al apoyo de Banco...

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“Restricción a la publicidad en radio y televisión de juegos y apuestas”

El Consejo de Administración de la radio televisión pública vasca, EITB, ha aprobado la prohibición de la publicidad relacionada con el juego y las apuestas. Esta prohibición es efectiva desde el jueves 2 de mayo, aunque para no perjudicar acuerdos de comercialización formalizados antes de su entrada en vigor, se mantendrán pero podrán ir más allá del 31 de diciembre de 2019.  En España, más de un 80 % de personas son jugadoras o han jugado alguna vez. Solo una pequeña parte desarrolla problemas de dependencia aunque hay un alto factor de riesgo. En Euskadi, 43.000 personas están bajo el dominio de la ludopatía. Desde este jueves EITB no admitirá en sus diferentes medios, radio televisión e internet, la emisión o inserción de ninguna actividad publicitaria y promocional relacionada con el juego, incluida la promoción corporativa de marcas o de eventos realizada por las empresas cuya actividad se centre en el juego. Quedan excluidas de la prohibición las loterías y apuestas de la Administración del Estado y la Organización de Ciegos Españoles (ONCE), y además, la publicidad estática o promoción que forme parte indivisible de la adquisición de derechos y de la producción de la señal a difundir. En el caso de la publicidad estática incluida en los partidos de pelota vasca que se retransmitan por la televisión vasca deberá negociar con las entidades competentes a efectos de reducir o eliminar la publicidad relativa al juego. Según la directora general de EITB, Maite Iturbe, el objetivo de esta medida es «proteger los derechos de las personas más vulnerables frente a los graves problemas de tipo adictivo que el juego y las apuestas pueden generar».   7 mayo, 2019 | Noticias | Fuente original:...

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