Los “atracones” de alcohol compromete la salud cardiovascular de los jóvenes

Destacamos noticia actualizada en el día 27/06/2018 por  A.Otero @abc_salud en la sección de Hábitos saludables del ABC (Madrid)   El exceso de alcohol, no cabe ninguna duda, es muy nocivo para la salud. De hecho, infinidad de estudios han demostrado que el consumo abusivo de alcohol acorta la vida. Y no solo en aquellos casos en los que este abuso es consecuencia de un consumo continuado, lo que deriva en una degeneración progresiva de numerosos órganos, sobre todo del hígado y del cerebro. También cuando el consumo, aun esporádico, se produce en ‘atracones’, un término que los médicos denominan ‘binge drinking’ y que expresa de manera muy precisa lo que sucede en los ‘botellones’ que realizan los jóvenes y los adolescentes. De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Vanderbilt en Nashville (EE.UU.) alerta que los jóvenes que se dan ‘atracones’ frecuentes de alcohol tienen una probabilidad significativamente mayor de presentar factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.  Como explica Mariann Piano, directora de esta investigación publicada en la revista «Journal of the American Heart Association», «comparado con lo que ocurría en las generaciones anteriores, la penetración, intensidad –número de bebidas– y regularidad –varias veces a la semana– del ‘binge drinking’ provoca que los adultos jóvenes de hoy en día tengan un riesgo superior de presentar mayores tasas de daño atribuible al alcohol. Los jóvenes deben ser conscientes de que las consecuencias de estos ‘atracones’ repetidos pueden dañar sus corazones. Y es que los riesgos van mucho más allá de un mal rendimiento académico y de un mayor riesgo de accidentes». Malo para el corazón Los estudios ya han demostrado que el consumo de alcohol en atracones, o lo que es lo mismo, el consumo por los varones de cinco o más bebidas alcohólicas –y de cuatro o más por las mujeres– en un tiempo máximo de dos horas, aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular en las personas de mediana edad y en los mayores. Sin embargo, la relación entre el ‘binge drinking’, la presión sanguínea y los factores de riesgo cardiometabólicos no se encuentra tan clara en el caso de los adultos más ‘jóvenes’. En el estudio, los autores analizaron el posible efecto del ‘binge drinking’ sobre los factores de riesgo cardiovascular –entre otros, la presión arterial y los niveles de colesterol y azúcar en sangre– de 4.710 adultos que, con edades comprendidas entre los 18 y los 45 años, habían respondido a distintos cuestionarios sobre sus patrones de consumo de alcohol con motivo de su participación en las Encuestas Nacionales de Salud y Nutrición de Estados Unidos (NHANES) 2011-2012 y 2013-2014. Los jóvenes deben ser aconsejados sobre el abuso del alcohol y alertados...

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La FAD apuesta por sensibilizar y educar, frente a las sanciones, para poner fin al consumo de alcohol en menores

Poner fin al consumo de alcohol en menores, “un problema absolutamente desmedido con cifras enormemente alarmantes”, pasa por la educación y la sensibilización, “más allá de cualquier tipo de medida sancionadora y reglamento jurídico”, afirma con claridad el vicepresidente de la Fundación de Ayuda contra la  Drogadicción (FAD) , Ignacio Calderón. En una entrevista a Europa Press, lamenta que la parte sancionadora haya generado una “alarma desmedida, desproporcionada y poco real” frente a lo que dice el documento que, explica, realiza esta propuesta solo ante conductas de gravedad y de reincidencia; y que, aunque habla de sanciones que pueden tener un componente económico, también habla de alternativas a esas sanciones. En su opinión, la alarma que han generado las posibles sanciones se encuentra en el desconocimiento de dos cuestiones fundamentales: la primera es que, de adoptarse una sanción, el informe la establece exclusivamente frente a “conductas de gravedad y reincidencia importante”; y, por otro lado, que la Ley del menor es una herramienta que está ahí con independencia de la futura ley de consumo de alcohol en menores, y que “tiene que ver con elemento de responsabilidad institucional”, que se aplica ya en situaciones específicas que ponen en riesgo la salud del menor. En cualquier caso, considera que “las leyes tienen que tener un sentido común para que la población las acepten”, y, ante problemas como el consumo de alcohol en menores, “la implicación de la sociedad es clave”. Calderón confía en que, “cuando salga el proyecto, el Ministerio de Sanidad sabrá modular estas cuestiones para que sea una Ley más útil que provocadora”. Pero, advierte, “si la sociedad no se implica no hay ninguna posibilidad de acabar con el problema, porque las leyes nunca arreglan las cosas por sí mismas”. Optimista ante el próximo – y esperado desde hace años- desarrollo de la futura Ley, considera que “no hay que tener miedo”, aunque no puede obviar la dificultad de legislar un tema tan complicado. No obstante, a diferencia de otras leyes que quedaron en ‘papel mojado’, en esta ocasión observa un cambio fundamental, “se ha empezado el piso por la planta baja, partiendo del gran problema que existe con los menores”, y, además, se ha conseguido con un gran consenso entre todos los grupos parlamentario. Educación, base del cambio El desarrollo de la nueva legislación debe pensarse desde la perspectiva de que el objetivo es un “cambio cultural”, lo cual será un trabajo complejo que debe partir de la educación de padres, hijos y sociedad en general. Para Calderón, y la institución que representa, este punto es clave; más allá de cualquier tipo de medida sancionadora y reglamento jurídico, “la base se encuentra en la educación”. “Defendemos que hay que formar y ayudar a los padres a que cumplan su función”, conociendo el...

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El presupuesto destinado al Plan Nacional sobre Drogas se mantiene prácticamente estable con 14,8 millones

El principal reto de este año de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional de Drogas se encuentra impulsar la nueva Estrategia Nacional sobre Drogas, que intenta dar respuesta, con una visión integradora, a los diferentes problemas derivados del consumo y del tráfico de drogas, abordando las áreas de reducción de la demanda, control de la oferta y cooperación internacional. El Gobierno aumenta levemente el presupuesto destinado al Plan Nacional sobre Drogas , que contará con 14,868 millones euros, lo que supone un aumento de 1,01% (14,719 millones en 2017) con respecto al presupuesto de 2017, según consta en el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado presentados este martes por el ministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro, en el Congreso de los Diputados. El principal reto de este año de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional de Drogas se encuentra impulsar la nueva Estrategia Nacional sobre Drogas, que intenta dar respuesta, con una visión integradora, a los diferentes problemas derivados del consumo y del tráfico de drogas, abordando las áreas de reducción de la demanda, control de la oferta y cooperación internacional.  Concluida la vigencia de la Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016 y la evaluación de la misma, el Consejo de Ministros, el pasado 9 de febrero de 2018, aprobó la Estrategia Nacional sobre Adicciones 2017-2024, y en la que se produce la adaptación de los cambios habidos en los últimos años en la exposición al riesgo de consumo, en la evolución de la oferta de drogas y en las modificaciones en las medidas de prevención, reducción de daños y tratamiento de las personas afectadas. En este contexto, señalan los presupuestos, “resulta prioritario incidir de una manera eficiente en la coordinación de políticas encaminadas a obtener el más alto grado de protección posible en el acceso de los adolescentes a las sustancias con potencial adictivo”. Así como, “retrasar la edad de inicio en el consumo de estas sustancias, independientemente de su carácter legal o ilegal y muy especialmente del alcohol, constituye uno de los objetivos principales del Departamento y alcanza con carácter transversal a diversos ámbitos del mismo”. Otro aspecto relevante lo constituirán las actuaciones encaminadas a lograr la máxima eficiencia en la disminución del consumo de alcohol por la población menor de edad, abordando este objetivo desde diversas perspectivas, tanto desde un punto de vista normativo promoviendo la promulgación de una ley que regule los aspectos necesarios para alcanzar dicho objetivo, como mediante campañas publicitarias y otras medidas de carácter preventivo que fomenten un cambio de las conductas sociales en el mismo sentido.   Asimismo, en 2018 será un objetivo prioritario el apoyo a medidas que desarrollen, desde los ámbitos preventivo y asistencial, programas relacionados con las ludopatías, singularmente en lo que se refiere al juego ‘on...

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Voluntariado

http://arpom.org/wp-content/uploads/2018/03/ARPOM-2.webm Buscamos gente como...

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