“Viciosas” y no enfermas: el estigma de las mujeres enganchadas al juego

Una de cada tres ludópatas es mujer, pero sólo pide ayuda terapéutica un 10%. Psiquiatras y psicólogas expertas en juego patológico reconocen que les produce vergüenza y culpabilidad padecer una adicción que está peor vista por la sociedad cuando la sufren ellas. HENRIQUE MARIÑO @solucionsalina ¿Por qué uno de cada tres ludópatas es mujer y sólo piden ayuda terapéutica una de cada diez? “La adicción al juego es un tabú para ellas porque son estigmatizadas, lo que provoca que les cueste más reconocer el problema y buscar una solución”, deja claro Ángela Ibáñez, psiquiatra y responsable de la Unidad de Ludopatía del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Mientras que los hombres son considerados enfermos, las mujeres no dejarían de ser unas “viciosas”, porque la sociedad es más incomprensiva y les reprueba su conducta, advertía ya en 2012 María Josefa Vázquez Fernández, profesora de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla, en Ludopatía y mujer: un análisis desde la perspectiva de género. “Mujeres de conducta reprobable, madres descuidadas y despreocupadas de sus hijos, derrochadoras, irresponsables y culpables de los problemas del hogar”. Adjetivos que para Vázquez difuminaban una adicción que les hacía perder su autoestima, sentirse culpables y sufrir “verdadero pánico a ser descubiertas” por sus familiares y conocidos. Enfermas que tenían “miedo a ser tachadas de viciosas o degeneradas”, una percepción del entorno que las abocaba a una posición de desventaja, vulnerabilidad, fragilidad, indefensión y maltrato por ser consideradas “peor persona”, denunciaba en su investigación la profesora del departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales de la UPO. “La ludopatía está peor vista en su caso, por lo que cuando llegan a las consultas se refieren a la vergüenza que les produce padecer este trastorno”, afirma Susana Jiménez, responsable de la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge. “Es más, cuando finalmente se descubre, nadie cercano puede creerse que el problema sea ése”. La psiquiatra del centro médico de Hospitalet de Llobregat explica que, desesperadas por las deudas económicas, en ocasiones terminan confesándole la adicción a los suyos. Aunque, cuando se encargan de la economía doméstica, a veces logran ocultarla durante mucho tiempo, lo que agrava su situación antes de acudir a terapia, expone Sánchez. “Suelen hacerlo de forma clandestina, sin informar a la familia ni dejarse ayudar por ella, al contrario de lo que sucede con los hombres”, escribe la autora del trabajo, donde se subraya que ellos sí cuentan con sus parejas o familiares para ponerlos en manos de profesionales. La mujer está dispuesta a ayudar, pero prefiere no recibir asistencia. A pesar de que se inician más tarde en el juego, desarrollan el trastorno con mayor rapidez, por lo que los daños se...

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